Después
de mucho tiempo buscando nuestro lugar en el mundo, encontramos
en la Ribagorza un paraje que nos estaba esperando. Casa
Fustero, una casa de 400m2 con más de dos siglos
de historia, ubicada en un pueblo pequeño
y acogedor que nos invitó a quedarnos (a lo que
aceptamos enseguida), rodeada de campos, almendros,
viñas y cielo, mucho cielo. |
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Después de un año y medio
de grandes esfuerzos y cuidando mucho cada detalle de la
restauración,
utilizando materiales tradicionales (piedra, madera y hierro)
y ecológicos, e imaginando como debía ser
cada rincón de la casa en su día, para devolvérselo íntegramente,
la despertamos, y sus gruesos, recios y sabios muros vuelven
a sonreír. Y así, cuidando cada espacio de
la casa, la hemos despertado para que su magia mime al
que la quiera compartir (y sabe hacerlo muy bien). Sus
estancias se llenan otra vez de historias y seguro que
tu sonrisa quedará impregnada en sus paredes.
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